
Como robar a un país muerto de hambre y ser PRESCRITO por la Ley. Mas aún aspirar a gobernarlo otra vez. No se trata de una película de ficción.
Las acciones se ubican en la zona central sudamericana de la costa del pacífico, en un lugar denominado “país de las maravillas”, donde cualquier cosa puede ocurrir y con el respaldo firme de todos sus habitantes. El personaje central es un Cetáceo simpaticón y bailarín de reaggetón, con dos prominentes té-tazas bien gelatinosas y movedizas. El clásico bufón y encantador de serpientes.
Un buen dia decidió que sería presidente, algo así como un tiranuelo en ese país de las maravillas. Primero tuvo que sacar de un golpe bajo al viejito decrépito que se le oponía en su chacra y que era el indicado sucesor a subir al trono. Por lo que alguien lo bautizó desde ese día como Caballo Loco. Cómo ese país es increíble todo lo que ocurre allí sorprende al resto del mundo, asi que lo eligieron reyezuelo por su verbo florido, que cuál canto de manatí en la selva Amazónica seduce a los pescadores con sus cantos de sirena, porque son igualmente fantasiosos y poéticos. No olvidamos tampoco, que los mas preclaros exponentes de la cultura de ese país de las maravillas, son: un español famoso "escribidor" de fábulas y un norteamericano mariconcito de la Tele muy besucón y que tiene la nariz respingada. Y todos ellos son fervientes fanáticos del floro duro.
Cetáceo Presidente
Nuestro elegido Cetáceo decidió ser un reyezuelo en su gobierno y ordenó no pagar ninguna de sus deudas con los otros países, por lo cuál fue considerado como un apestoso en el ámbito internacional, decidiendo luego imprimir billetes al por mayor con la idea fantasiosa de que tener mas dinero en sus arcas, significaba tener mas poder y hasta los habitantes del reino se figuraban que sus sueldos aumentaban, por que recibían mas billetes cada semana. Eran millonarios en billete de la noche a la mañana y andaban todos felices en el reino.
A cetáceo le encantaba salir muy temprano por el balcón de su casa y hablar enfrente de sus súbditos que lo esperaban todos los dias embelezados. ¡Por un futuro mejor!, solía decirles convenciéndolos de que los mejores tiempos estaban por venir. Lo que no decía era que cuando él se largara del reino, vendrían esos tiempos mejores.
Finalmente, logró saquear las arcas del empobrecido país, dejándolo a su merced y prometiéndo que nunca más volvería a reinar, juraba y rejuraba que nunca mas volvería a gobernar, aunque se lo rogaran, decía en la obnulidad propia de un esquizofrénico.
Pero los tiempos pasaron, las generaciones cambiaron, los tiempos mejores vinieron y cetáceo desapareció a gastarse el botín en París y Roma. Pasados esos años, un buen dia cetáceo bailarín sintió que se le acababa su dinero porque nunca habia tenido un trabajo decente en su vida. Y se repetía a si mismo que había aprendido su lección, creyéndose a si mismo todas sus mentiras y por demás sus ayayeros le repetían que había sido el mejor rey de la comarca, que su pueblo lo reclamaba y que lo necesitaban para una nueva empresa desfalcadora.
Claro, que los cojudos trabajen, para despues venir nosotros y comernos todos sus ahorros. Como buenas sanguijuelas, tenían su plan maestro, su sierra exportadora y todas las sandeces que se le ocurren a esos fantasiosos chupasangre, para vender cebo de culebra a los nuevos pobladores de ese país de las maravillas, que quizás incautos, ya habrían olvidado las anteriores fechorías de nuestro héroe el cetáceo bailarín.
CONTINUARÁ
LITTA